Toda opinión, todo comentario, todo texto, tiene una carga subjetiva. No se necesita ser un genio para saber que desde el momento en que se escogen las palabras para expresar una idea, éstas, de origen, vienen permeadas del bagaje cultural y las intenciones de quien las escribe o las pronuncia. Es inevitable. De manera que cuando se exige objetividad, realmente se exige un imposible.
Digo esto porque estoy convencida que hacen falta más voces auténticas y honestas que no se escondan detrás de discursos académicos, notas periodísticas u opiniones de expertos analistas. Gente de verdad que reflexione y diga o publique lo que piensa.
Se me ocurre que éste es un buen paso para romper la falsa idea de que ser honesto es igual a ser imparcial. Ser honesto es actuar de buena fe, siendo fiel a lo que se siente y se piensa, no condicionado por aplausos, reconocimientos o dinero. Ser honesto no exime del error, pero sí de la farsa y la mentira.
Desde que comencé este blog, acepto que he sido crítica hacia Manuel Añorve, pero también agrego que son obvias razones que lo explican: su administración como presidente municipal de Acapulco dejó mucho qué desear. Una inseguridad galopante, falta de agua, baches, además de la deuda grosera que nos hereda (1000 millones!), son sólo algunos de los problemas más evidentes, visibles, que la gente comenta y que son imposibles de ocultar.
¿Qué no se supone que él prometió, si no resolver, cuando menos minimizar los problemas que hoy están sin control en Acapulco? Aquí no hay de dos sopas. Culpar a otros, demuestra incompetencia e irresponsabilidad.
Estos días son determinantes para el futuro de Guerrero y tal vez, de México. Estamos por elegir, más que a un gobernador, la posibilidad de crear un entorno pacífico, vital para el progreso de nuestro Estado. Si no, vean lo que pasa con el turismo cuando la violencia se impone.
Ante esta realidad, a mi me brinca la alarma al ver que día a día es más evidente la presencia de grupos de choque que, auspiciados por un sector del PRI, pretenden instaurar un clima de miedo generalizado para inhibir el voto y descarrilar la elección.
Respeto a la gente de todos los partidos porque, antes que nada, somos guerrerenses. Hoy me gustaría pedir a todos ellos que, como ciudadanos, hagamos un ejercicio de reflexión sobre las implicaciones que tiene la llegada al poder de grupos que con tal de alcanzar sus ambiciones personales, son capaces de herir a su propia gente, a la gente de Guerrero.
Si hoy se recurre a la violencia para obtener el poder, ¿qué garantía tenemos de que no se usará para imponer decisiones o para perpetrarse en el poder? ¿Qué pasa si mañana es alguno de nosotros quien “estorba” para llevar a cabo planes y proyectos?
Dije en un post previo que
los candidatos son personas no partidos. Y lo dije porque es nuestra obligación ver los resultados de sus gestiones como gobernantes, así como los grupos de los que se rodean y el tipo de política (conciliadora o de claro enfrentamiento) a la que apelan.
Sólo así podremos evitar que el aplauso que hoy les damos, mañana no se convierta en un grito de auxilio y arrepentimiento.
Ustedes qué opinan.