En mis constantes reinserciones y renaceres en esto del mundo digital, una vez más vuelvo a la carga. No puedo que negar que disfruto esto de postear y comentar las cosas que acontecen en mi realidad particular, a pesar de mis momentos de literal separación del mundo conocido.
Arranco esta nueva serie de entradas para 2014 con un asunto que desde hace relativamente poco tiempo, ha llamado mi atención y generado una sensación de que las cosas pueden funcionar cuando existen las ganas y los liderazgos indicados.
Me refiero al cambio radical que he notado en la conducción de los asuntos que lleva la Secretaría de Cultura del Estado de Guerrero. Si tuviera que pensar en palabras clave para tal cambio, la primera etiqueta que pondría a tal cambio sería "movimiento". Pocas áreas de la administración local han mostrado ese dinamismo que refleja a esa sociedad viva, rica y expresiva que caracteriza a los guerrerenses.
Sin ánimo de demeritar lo hecho por sus antecesores, me queda claro que el sello que el Secretario actual, Arturo Martínez Núñez, ha puesto a las actividades culturales es algo que debe reconocerse. Basta seguir las cuentas de la dependencia en Twitter y Facebook o dar una rápida visita al sitio oficial para comprobarlo.
Me aventuro a decir que más allá de la preparación y capacidades
personales, su perfil es muestra clara de los resultados que pueden
generar políticos jóvenes, con ideas frescas así como con la visión e
ímpetu necesarios para hacer las cosas. Ojalá el futuro de Guerrero
traiga consigo los espacios de gobierno en los que juventud y
experiencia puedan generar la combinación ganadora que necesitamos con
urgencia.
No quiero sonar lambiscona, pero no puedo esconder mi gusto por ver que es posible contar otras historias de Guerrero. Que hablemos de cultura antes que de violencia es una buena opción para mostrar y crear la realidad que, creo, todos queremos.
¿O ustedes qué opinan?
