Hace unos días, al revisar la prensa de Acapulco, me encontré una nota en la que se mencionaba que el equipo de campaña del PRI, tuvo que retirar más de la mitad de las sillas de un auditorio ante la falta de asistentes a una conferencia que impartiría Yordi Rosado, con el fin de promover la candidatura de Manuel Añorve.
Si asistieron pocos porque Añorve y/o Rosado no despiertan mucho interés, es irrelevante. Lo que interesa aquí es en un hecho que queda evidente a raíz de este acontecimiento: a la gente hoy, ya no se le convence tan fácilmente con pan y circo.
Para mi, fue esperanzador pensar que nos estamos convirtiendo, si no en sociedades críticas, cuando menos en sociedades que ya no caen tan fácil en la dañina trampa del glamour y la farándula ancladas a la actividad política. Y digo dañina porque para mi es muy claro que ser famoso, no es garantía de nada. Cada cosa en su sitio.
Guerrero confirma una vez más que cuando un candidato no despierta el interés de la gente, no importa cuánto dinero se le invierta a su imagen y publicidad; no importa que ofrezca el espectáculo más impresionante; no importa que prometa hasta las perlas de la virgen; no importa que se rodee de figuras exóticas, si no gusta, no gusta. Y si esto fuera televisión, ya tendríamos otro programa al aire.
Quiero pensar que en el fondo, todos sabemos muy bien el tipo de gobierno que nos espera con cada uno de los candidatos que hoy buscan ser gobernadores. Quiero pensar que la inercia y el interés que despierta cada uno de ellos, lo confirma, y eso, con reservas, me anima.
¿Ustedes qué opinan?
¡Hasta el próximo post!

No hay comentarios:
Publicar un comentario