viernes, 24 de diciembre de 2010

Una más, nunca más.

¿Alguna vez se han preguntado por qué nos divertimos de la forma que lo hacemos? ¿Se han cuestionado qué significa “diversión”actualmente? ¿Y se han planteado que existen formas distintas de diversión aparte de las que consideramos “tradicionales”?

Por una recomendación, hace unos días llegué a un blog donde vi un video de Australia sobre el consumo irresponsable de alcohol, que me estremeció por la crudeza de sus imágenes y las situaciones que en él se presentan (lo incluyo al final del post).

Por qué consumimos alcohol es tema que da para profundas reflexiones, pero en aras de brincar un obstáculo que puede ser infranqueable para esta discusión, diré que en mi opinión bebemos porque todavía nos cuesta comprender que absolutamente todo lo que hacemos, lo hacemos por sentir, y usar sustancias de este tipo es la forma fácil de romper el control que nuestra mente racional le impone al sentimiento.

En México, al igual que en muchos otros países, padecemos un serio problema de salud pública por el consumo desmedido de alcohol. Si no hay “chupe”, parece no haber diversión. Hemos hecho de él un fin más que un medio.

Las fiestas son siempre un buen pretexto para abrir botellas y brindar por las penas, alegrías y deseos venideros. Propongo que hoy, antes del choque de copas, intentemos ser conscientes que importa más el porqué nos reunimos, antes que el “cómo nos ponemos”.

En esta época navideña, deseo que todos pasen felices momentos con los suyos. Son buenos tiempos para pensarnos, abrazarnos y decirnos todo aquello que nos guardamos.

Les dejo el video. A ver qué les parece.

¡Un abrazo para todos!



P.D. Como siempre, sus comentarios son bienvenidos.

martes, 21 de diciembre de 2010

Desarrollo no es igual a crecimiento.

El día de ayer recibí una llamada de mal gusto. Una amable señorita, argumentando que hacía una encuesta, me hizo una serie de preguntas tendenciosas, malintencionadas y muy venenosas que descalificaban por completo a Ángel Aguirre y su posición sobre el proyecto de La Parota.

Se puede o no estar de acuerdo con Aguirre y lo que opine al respecto, lo que no se puede, es estar a favor de estas tácticas sucias que sólo enturbian el delicado proceso electoral que hoy vivimos en Guerrero.

La venenosa llamada me invitó a pensar en torno a este tema que parece ser la nueva arma que utiliza Manuel Añorve para intentar levantar la pila de cascajo que es hoy su campaña, además de reflexionar sobre el oportunismo miope de quienes, sin pensar, apuestan por propuestas coyunturales que sólo buscan rentabilidad electoral.

¿Realmente sabemos cuáles son los beneficios y perjuicios de una obra de este tipo? ¿Estamos conscientes de sus consecuencias? ¿Conocemos lo que ha pasado en otras partes del Estado? ¿Se vale decir sí a todo lo que implique “desarrollo” sin importar el daño a la gente y al entorno? ¿Qué tipo de gobernantes queremos, estadistas con visión o mercachifles que no ven más allá del tiempo que ocuparán el cargo público?

Basta una rápida búsqueda en Internet para encontrar argumentos que sugieren que los proyectos hidroeléctricos como el de La Parota, requieren, antes que nada, de la sensibilidad de los gobernantes que los impulsan para proteger el patrimonio humano y natural de los involucrados en ellos, además de una planeación inteligente y bien pensada.

En Guerrero tenemos claros ejemplos de proyectos como el de la presa La Venta, que ignoraron por completo a la gente y que hoy tienen consecuencias devastadoras para el medio ambiente.

Desarrollo no es igual a crecimiento económico. No se necesita tener un doctorado para comprenderlo. Quienes apuestan antes que nada por el crecimiento, apuestan por esa barbarie insensible que no respeta a nada ni a nadie.

Me altero cuando leo que Añorve se ostenta como un político congruente, porque yo creo que ser congruente, es ser ante todo, consciente de las implicaciones que tienen nuestro actos. De otra forma, no se es congruente, se es un simple radical inflexible capaz de todo por defender una idea.

¿Qué queremos? ¿Gobernantes preocupados por su gente o gobernantes preocupados por inflar su currículum de obras públicas? ¿Gobernantes inteligentes que comprenden las necesidades de los suyos, o gobernantes interesados en mostrar la opulencia de su voluntad? ¿Gobernantes que construyen, concilian y coordinan, o gobernantes que descalifican, imponen y obligan?

Sea La Parota o cualquier otro proyecto, nuestra primera tarea es observar la forma en que candidatos y gobernantes lo abordan. Aquellos que consideran prescindible a la gente afectada, son quienes no merecen ni pizca de nuestro aprecio, porque mañana, podremos ser nosotros los prescindibles de otra de sus ocurrentes ideas.

¿Ustedes qué opinan?


martes, 7 de diciembre de 2010

Si no gusta, no gusta.


Hace unos días, al revisar la prensa de Acapulco, me encontré una nota en la que se mencionaba que el equipo de campaña del PRI, tuvo que retirar más de la mitad de las sillas de un auditorio ante la falta de asistentes a una conferencia que impartiría Yordi Rosado, con el fin de promover la candidatura de Manuel Añorve.

Si asistieron pocos porque Añorve y/o Rosado no despiertan mucho interés, es irrelevante. Lo que interesa aquí es en un hecho que queda evidente a raíz de este acontecimiento: a la gente hoy, ya no se le convence tan fácilmente con pan y circo.

Para mi, fue esperanzador pensar que nos estamos convirtiendo, si no en sociedades críticas, cuando menos en sociedades que ya no caen tan fácil en la dañina trampa del glamour y la farándula ancladas a la actividad política. Y digo dañina porque para mi es muy claro que ser famoso, no es garantía de nada. Cada cosa en su sitio.

Guerrero confirma una vez más que cuando un candidato no despierta el interés de la gente, no importa cuánto dinero se le invierta a su imagen y publicidad; no importa que ofrezca el espectáculo más impresionante; no importa que prometa hasta las perlas de la virgen; no importa que se rodee de figuras exóticas, si no gusta, no gusta. Y si esto fuera televisión, ya tendríamos otro programa al aire.

Quiero pensar que en el fondo, todos sabemos muy bien el tipo de gobierno que nos espera con cada uno de los candidatos que hoy buscan ser gobernadores. Quiero pensar que la inercia y el interés que despierta cada uno de ellos, lo confirma, y eso, con reservas, me anima.

¿Ustedes qué opinan?

¡Hasta el próximo post!

jueves, 2 de diciembre de 2010

A quien descalificas hoy...

Observo el panorama y no miento si digo que me asusta un poco la clase de discursos sobre los que algunos simpatizantes de los diferentes partidos y candidatos, montan sus alegatos. De la promoción más eufórica a la descalificación más violenta, el abanico de sus argumentos es colorido y divertido pero también, preocupante.

¿Se darán cuenta los que usan la descalificación que así no ganan ni un solo simpatizante para su causa? Supongo que no. Y supongo también que nadie les ha dicho lo patéticos que se ven al esgrimir argumentos que disfrazan de “verdad” pero que realmente son meras descalificaciones y/o razones sin sentido.

El lado positivo de la situación que hoy vivimos es que se nos ofrecen nuevos referentes para decidir a quién debemos o no debemos dar nuestro voto. Además de analizar lo que han hecho como gobernantes, propongo que observemos a los simpatizantes que hacen eco de los discursos más intolerantes y violentos para saber el tipo de política que nos esperaría si el candidato que apoyan llegara a la gubernatura.

Debemos poner nuestro granito de arena para frenar la violencia verbal y evitar así que ésta se convierta en violencia física. Suficiente tenemos hoy con la que se vive en Acapulco, como para continuar abonando el campo donde crece el miedo.

Espero que entiendan los simpatizantes más fervientes que aquél a quien descalifican hoy, mañana puede ser quien los gobierne.

¿Ustedes qué opinan?

Hasta el próximo post!

sábado, 30 de octubre de 2010

Los candidatos son personas, no partidos.


¿Alguna vez se han preguntado por qué es que alcanzamos niveles tan elevados de violencia verbal cuando hablamos de política? Para mi, la respuesta es sencilla: porque nos importa. No hay más. De otra forma, hablar de ella sería un asunto indiferente.

Intentando hacer un ejercicio de observación, esta semana me dediqué a contemplar lo que la gente discute en Twitter. Los temas, tonos y colores de las discusiones en torno a los asuntos políticos me resultaron por demás interesantes, y me pusieron a pensar sobre las posibilidades que tenemos para entablar un diálogo constructivo que contribuya a proponer antes que a descalificar.

Al observar-leer algunas discusiones, se me ocurrió que a partir de los argumentos que esgrimen fanáticos y seguidores, es posible tener una idea aproximada del tipo de campaña que llevan a cabo los candidatos y sus equipos de asesores y operadores, además, por supuesto, del perfil de quienes pretenden alcanzar la gubernatura.

Desde luego, este post no da para comentar el tema con más profundidad (eso lo haré más adelante), pero sí me da la oportunidad de poner sobre la mesa una declaración personal, previa a la discusión que pretendo desarrollar en los próximos días.

No voy a negar que al día de hoy mi análisis puede ser parcial porque considero que la pésima administración de Acapulco por parte de Manuel Añorve, tiene al municipio hecho un total desastre, pero confieso que observar a sus seguidores promoverlo me da un poco de lástima. Verlos defender lo que a mis ojos es indefendible, me llevó a preguntarme hasta qué punto somos conscientes que, al votar, realmente elegimos a personas, antes que a partidos.

Hoy importa más la gente, antes que la etiqueta partidista que pretende arroparlos. Esto implica que más allá del color y la ideología, nuestra obligación es ver a los candidatos como personas. Ese puede ser, creo, un primer paso para alcanzar la independencia de criterios, pensamientos y creencias propios, que nos permitan cuestionarnos a nosotros mismos, cuestionar a los otros y cambiar las cosas.

Todos somos ciudadanos. Incluso los que gobiernan.

Hasta el próximo post.

martes, 19 de octubre de 2010

A raíz del agua...


El problema del agua en Acapulco, para tristeza nuestra, comienza a convertirse en rutina.

Declaraciones entre bandos políticos van y vienen. Unos acusan, otros se justifican. Mientras tanto, en medio del mar de notas, estamos los ciudadanos padeciendo un problema real para el que se nos pide silencio y según sea el caso, un apoyo electoral que sólo nos convierte en cómplices de los malos manejos que hoy padecemos en Acapulco.

¿A quién se le reclama por la pésima administración en este tema? ¿A una autoridad municipal más preocupada por sacar adelante a su candidato? ¿No se supone que son los que elegimos quienes prometieron hacer todo lo posible por brindar mejores condiciones de vida de la gente?

Por un momento, intentemos dejar a un lado la filiación ideológica y/o la preferencia partidista, y preguntémonos si es justo que como ciudadanos padezcamos una problemática que no debería serlo si existiera una correcta gestión de los recursos que año con año recibe el municipio.

En estos tiempos de pasión electoral todo alegato tiende a interpretarse como partidista, pero yo creo que ver los problemas que nos aquejan desde la lógica meramente electoral es negarse a aceptar una realidad que está a la vista de todos y para cuya comprensión no es necesario ningún análisis profundo o detallado. Qué cierto es aquel dicho que dicta: no hay peor ciego que el que no quiere ver.

No importa el color del partido que esté en el gobierno. Importan las personas que gobiernan. Importa si cumplen las promesas que hicieron a título personal.

Vuelvo a preguntar: ¿alguien puede hacer algo con el tema del agua?

Hasta la próxima!

martes, 12 de octubre de 2010

Opinión: Drogas



Un tema que polariza en automático el discurso político y social es el de las drogas y su legalización. Se está a favor o se está en contra. Aquí no parece haber medias tintas. Las razones que se esgrimen son de todos colores y sabores. Ingenuos, realistas, hipócritas, violentos y demás adjetivos, parecen ser los calificativos que se intercambian ambos bandos. ¿Quién tiene la razón? Tal vez, todos. Depende, creo, de las creencias propias o de grupo que se tengan sobre este tema.

Independientemente de la posición que se sostenga, una realidad inocultable es el grado de violencia que se vive en prácticamente todo el país a causa de la lucha contra las drogas. ¿Seguimos con la estrategia de cero tolerancia y guerra a muerte contra los cárteles sin importar la descomposición del tejido social que provoca la violencia? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a seguir con esta dinámica?

No soy experta en el tema pero de las simple observación me queda muy claro que debemos buscar otra forma de hacer las cosas.

Se me ocurre que el problema central es que al intentar combatir la ilegalidad con legalidad, el gobierno ha tenido que jugar como visitante en la cancha del narcotráfico. Después de todo, romper las reglas es más fácil que hacerlas cumplir.

¿Qué pasaría si ambos jugaran en el campo de la legalidad? ¿No es ahí donde el Estado tiene las de ganar? ¿No es ese -al menos en teoría- el juego donde el gobierno lleva mano? ¿No es la formalidad la que permite conocer la realidad de los problemas y aplicar programas de salud o soluciones viables? ¿No es más civilizado el pleito con los instrumentos que la ley otorga antes que con la fuerza de las armas? ¿No es más práctico subir la venta y el consumo de drogas al ámbito legal antes que intentar acabar con él a sangre y fuego?

Si se trata de demostrar quién es más violento, el Estado no tiene mucho que hacer frente al crimen organizado porque la violencia ilegítima, al no tener límites, siempre será superior.

Yo digo: legalicemos para jugar en igualdad de circunstancias. ¿Ustedes qué opinan?


jueves, 7 de octubre de 2010

¿Paso chueco?

No quiero convertir este blog en una sala de quejas, pero últimamente los problemas parecen desbordados en Acapulco. Acabo de llegar a mi casa después de pasar un buen rato de disgustos por el tráfico que provocan las obras del ayuntamiento (que me tienen harta), así que el tono de mis palabras hoy no escapará a la queja y el reclamo.

Yo no sé qué opinen ustedes sobre el dichoso Paso Bicencentario, pero a mi me tiene cansada y diría, muy preocupada. Al problema vial que tantos dolores de cabeza ocasiona, se suma el de las transas y su supuesta mala construcción. Demasiado caos. 

Intento verle el lado bueno a la administración municipal actual de Acapulco, pero honestamente no dejo de encontrar broncas, baches y demás problemas que, para mi mala suerte, siempre van acompañados de la foto de Manuel Añorve promoviéndose para gobernador. Es Ley de Murphy: veo algo mal e inmediatamente pasa un coche o hay un letrero con la flamante figura de nuestro ex-presidente-por-un-año. Mi risa comienza a convertirse en molestia.

La nota que se publicó ayer en La Jornada de Guerrero es de preocupar. Si desde ahora se habla de irregularidades y mala construcción del Paso Bicentenario, ¿tenemos que esperar a que pase una tragedia para que las autoridades hagan algo? ¿Seguirán con la construcción por fines meramente electorales?

Cada día me convenzo más que a nuestros gobernantes sólo les importan sus ambiciones personales. La gente les vale un comino. La pregunta para nosotros los ciudadanos es: ¿qué hacemos?

Hasta el próximo post.

lunes, 4 de octubre de 2010

Tiempos de inseguridad en Acapulco.

El secuestro masivo de michoacanos parece una historia de película. ¿Cómo se secuestra a 20 personas a plena luz del día sin que la autoridad mueva un dedo? ¿Qué está pasando? ¿Hasta dónde ha llegado la inseguridad en Acapulco?

La nota la cubrió prácticamente toda la prensa local. Mientras la leía me preguntaba: ¿y dónde están las autoridades? Del sentimiento de vulnerabilidad, pasé a un coraje incontenible cuando, frente a mi, pasaron dos camionetas con enormes calcomanías con la figura de Manuel Añorve -nuestro ex-presidente municipal, hoy más preocupado por ser gobernador que por responder a las necesidades de los ciudadanos- promocionando su figura y "Tiempos mejores para Guerrero".

Perdonarán mis amigos priístas si mis alegatos les desagradan, pero creo que esto es más importante que una elección. Quienes asumen los impactos negativos de la violencia y la inseguridad somos nosotros, los ciudadanos, no los políticos. ¿Cuántos asaltos, robos, homicidios, secuestros y demás delitos se comenten día a día sin que nuestras autoridades hagan algo? ¿Acaso no fueron electos para mejorar las condiciones de vida de las comunidades que gobiernan?

La semana pasada asaltaron a dos amigos míos y uno de ellos presenció cómo "levantaron" a un señor en plena calle. No somos ni nos hacemos tontos. Son momentos de exigir que nuestros gobernantes cumplan con su trabajo. La capacidad se demuestra con hechos, no con promesas. El nivel de violencia en Acapulco está cada vez peor y no se vislumbra ninguna intención de nuestras autoridades para controlarlo.

Las promesas no valen cuando los hechos las contradicen.

Hasta el próximo post.

viernes, 1 de octubre de 2010

Nuestras historias

¿Cuáles son las historias que estamos escribiendo sobre Guerrero? ¿Alguna vez se han preguntado cómo es que contamos nuestra vida como personas, comunidad, Estado y/o país? ¿Cómo nos vemos a nosotros mismos? Estoy convencida que las palabras y los pensamientos crean realidades. Es ahí donde está el origen del mundo que hoy tenemos, por tanto, es ahí donde podemos comenzar a trabajar para cambiar las cosas.

Hace unos días, por recomendación de un amigo, vi uno de los famosos videos TED en el que una chica escritora africana (Chimamanda Adichie) habla sobre "El peligro de una sola historia" o de una historia única. Sus palabras me sacudieron porque revelaron para mi una verdad personal que intuía, pero que nunca habría podido poner en palabras con tanta claridad.

Vi el video varias veces.  Me conmovió la fuerza de sus argumentos y la honestidad de sus ideas y testimonios. Comencé a cuestionar muchas de los textos que en otros momentos de mi vida escribí montada sobre estereotipos e ideas preconcebidas que, hoy comprendo, cierran la posibilidad de reconocernos como iguales, porque el problema con los estereotipos, en palabras de Chimamanda, no es que sean falsos sino que son incompletos. Hacen de una sola historia la única historia.

Comencé preguntando cúales son las historias que escribimos sobre Guerrero porque encuentro que muchas de ellas son meras apologías de violencia, tragedia, pobreza... Si, como dije, las palabras y los pensamientos crean realidades, ¿no será que debemos comenzar a vernos, narrarnos y contarnos de otra forma? No se trata de inventar historias falsas, se trata de reconocer nuestros problemas, pero también nuestros talentos y riquezas.

Antes de que continúe descomponiéndose el ambiente político y social en función de la elección que viene, es un buen momento para voltear a vernos y comprender que gane quien gane, todos estamos en el mismo barco. La pelea es por decidir quién conducirá la nave y tal decisión está en nuestras manos.

Propongo que el parámetro, más allá de colores y partidos, sean los niveles de armonía y paz que puedan "garantizar" los grupos que pretenden alcanzar el poder, y que son básicos para lograr sociedades prósperas. Quien insista en usar la violencia, la intolerancia y el ánimo vengador como formas de hacer política, no merece recibir la estafeta para gobernar.

Basta de tanta descalificación. Basta de términos peyorativos. Basta de historias únicas.

Aquí está el video TED. Dénse tiempo para verlo. Para los políglotas, pueden verlo subtitulado en varios idiomas.

Hasta la próxima!


miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿Sociedad de espectadores?

Dicen que basta rezar y hacer como que se cree para acabar creyendo. Si esto es cierto, vale preguntarnos cuáles son los hábitos que hemos convertido en verdades de fe y sobre los que hemos montado nuestras concepciones de país, entorno y hasta vida.

El tema surge por un calificativo que recibí a raíz del post sobre el jaloneo por los partidos “chiquitos” y las disidencias de miembros del PRI, que al no estar convencidos con la candidatura de Añorve, están dando su apoyo a Aguirre.

“Pseudoperiodista”, me llamaron. El término me hizo pensar sobre la percepción que todos alimentamos sobre el derecho a hacer públicas nuestras opiniones. ¿Hablar, escribir y publicar ideas sobre política es sólo una atribución de periodistas, expertos, analistas, etc.? ¿Acaso no se vale expresarnos simplemente como ciudadanos?

Tal parece que nos hemos convertido en sociedades de espectadores que han admitido, sin cuestionar, que sólo “tienen derecho” a observar, no a participar ni a publicar su pensar y sentir. Este vicio nos ha llevado incluso a descalificar a aquellos que desean abrir canales públicos para expresar lo que piensan.

Si queremos cambiar Guerrero, el primer paso es respetarnos, evitar la perniciosa descalificación y aceptar que todos estamos en el mismo barco.

Hasta el próximo post.

martes, 28 de septiembre de 2010

El jaloneo por los menos convencidos.

Los medios de comunicación son un campo de batalla básico de la contienda política. Acapulco no es la excepción. Algunos de los principales periódicos locales como El Sur de Acapulco y La Jornada de Guerrero, publican en sus primeras planas enormes fotografías de personajes de nuestra política levantando las manos con ánimo victorioso. La guerra de notas es ahora por el jaloneo entre grupos políticos.

No creo equivocarme si digo que existe la percepción de que el PRI recibió un golpazo, casi de muerte, con la salida de Aguirre. Del grupo de diputados locales de este partido, seis de ellos decidieron jalar con el candidato de la alianza “Guerrero nos Une”. Estos ya hicieron público su apoyo, pero me pregunto cuántos más lo harán a escondidas para evitar ser expulsados y linchados por las huestes que los arropan.

Del otro lado, una parte del Partido Nueva Alianza decide apoyar a Añorve, mientras otra a Aguirre. No sé qué sector de este partido será más efectivo hablando en términos de votos. Lo que sí sé, es que esta fuerza política se rompe, se divide, y habrá que esperar a ver cuál es el resultado de la elección para hacer el recuento de los daños.

La lucha por tomar la foto con los menos convencidos y con los liderazgos de los partidos “chiquitos”, es la tónica de la contienda en estos momentos. La obsesión por parecer unidos o bien, por romper la unión del otro, es la que guía la estrategia de los equipos que asesoran a quienes intentan alcanzar la gubernatura del Estado.

Habrá que ver cómo terminan de cuajar los grupos que seguro se darán con todo durante la campaña.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Los primeros deseos.

Después de trabajar durante algunos días en el diseño del blog, decido postear por primera vez. No soy diseñadora, así que la tarea ha sido ardua para mi. Lo mío es la escritura. La palabra es mi vehículo, mi vía de escape; la materia prima con la que construyo una parte de mi realidad.

Me apasiona la política. Es mi vicio. La observo, la analizo, la contemplo. Disfruto creando panoramas, escenarios. Es la forma en que nos organizamos. A nivel personal y colectivo, todos los días hacemos política. En la calle, la casa, el trabajo, la escuela, con la familia, la pareja, etc.

Confieso que palabras como democracia y elecciones en boca de expertos comienzan a generar en mi un sutil hartazgo. ¿Dónde está la voz de los ciudadanos, estudiantes, jóvenes y mujeres de a pie? Hacen falta ideas frescas, no tan percudidas ni vestidas de ego y aplauso. Ideas honestas que surjan de la razón y también del corazón. Ideas que reflejen nuestra realidad local, antes que una realidad nacional que sólo existe en la cabeza de los mismos expertos de siempre y que sólo dicen lo mismo de siempre.

Este blog es mi esfuerzo por sumar mis ideas a las de otros. Es un blog de mis opiniones, mis visiones y concepciones del panorama político que observo a diario.

Aquí vamos.