¿Alguna vez se han preguntado por qué es que alcanzamos niveles tan elevados de violencia verbal cuando hablamos de política? Para mi, la respuesta es sencilla: porque nos importa. No hay más. De otra forma, hablar de ella sería un asunto indiferente.
Intentando hacer un ejercicio de observación, esta semana me dediqué a contemplar lo que la gente discute en Twitter. Los temas, tonos y colores de las discusiones en torno a los asuntos políticos me resultaron por demás interesantes, y me pusieron a pensar sobre las posibilidades que tenemos para entablar un diálogo constructivo que contribuya a proponer antes que a descalificar.
Al observar-leer algunas discusiones, se me ocurrió que a partir de los argumentos que esgrimen fanáticos y seguidores, es posible tener una idea aproximada del tipo de campaña que llevan a cabo los candidatos y sus equipos de asesores y operadores, además, por supuesto, del perfil de quienes pretenden alcanzar la gubernatura.
Desde luego, este post no da para comentar el tema con más profundidad (eso lo haré más adelante), pero sí me da la oportunidad de poner sobre la mesa una declaración personal, previa a la discusión que pretendo desarrollar en los próximos días.
No voy a negar que al día de hoy mi análisis puede ser parcial porque considero que la pésima administración de Acapulco por parte de Manuel Añorve, tiene al municipio hecho un total desastre, pero confieso que observar a sus seguidores promoverlo me da un poco de lástima. Verlos defender lo que a mis ojos es indefendible, me llevó a preguntarme hasta qué punto somos conscientes que, al votar, realmente elegimos a personas, antes que a partidos.
Hoy importa más la gente, antes que la etiqueta partidista que pretende arroparlos. Esto implica que más allá del color y la ideología, nuestra obligación es ver a los candidatos como personas. Ese puede ser, creo, un primer paso para alcanzar la independencia de criterios, pensamientos y creencias propios, que nos permitan cuestionarnos a nosotros mismos, cuestionar a los otros y cambiar las cosas.
Todos somos ciudadanos. Incluso los que gobiernan.
Hasta el próximo post.

EN CUESTION DE POLITICA, DESAFORTUNADAMENTE ENCONTRAMOS GENTE QUE MUESTRA INTOLERANCIA HACIA LOS COMENTARIOS DE LOS DEMAS, A MI ME HA TOCADO. AUNQUE MIS COMENTARIOS NO HAN SIDO OFENSIVOS, A VECES DECIR LA VERDAD A ALGUNOS OFENDE, Y SU DEFENSA ES LA VIOLECIA Y LA GROSERIA. PERO CASUALMENTE CUANDO PASA ESTO, EN LUGAR DE AYUDARLES ESA ACTITUD A ESTAS PERSONAS, ME AYUDAN A CONFIRMAR MIS CONVICCIONES. ¿QUE ESPERAS DE UNA PERSONA INTOLERANTE, SOBERBIA Y GROSERA? ¿A QUE CLASE DE PERSONA SEGUIRIA ESTE INDIVIDUO? HAY DOS SOPAS, O ERES IGUAL A EL, O ERES MUY ILUSO. USEMOS LA CABEZA PARA ESTAS VOTACIONES, VEAMOS LA REALIDAD Y RAZONEMOS ¿QUE ME HAS DEMOSTRADOS?¿ERES CONGRUENTE CON TUS PALABRAS Y TUS HECHOS? ¿QUE QUIERO PARA GUERRERO?..LA DECISION ESTA EN NUESTRAS MANOS, RECUERDEN EL DICHO "TENEMOS EL GOBIERNO QUE NOS MERECEMOS" ASI QUE ¿QUE CREES MERECER TU?
ResponderEliminarSí! La decisión está en nuestras manos. Veamos a las personas más allá de los partidos. No caigamos en la trampa de los que creen que con dinero pueden comprarse las voluntades de la gente y después voltearles la espalda.
ResponderEliminarHoy en día los guerrerenses no somos los mismo de hace 12 años, a quienes se les engañaba fácilmente con promesas de campaña fantasiosas o soluciones sacadas de la chistera, no!
ResponderEliminarSomos más organizados y sabemos que no es cuestión de colores o partidos sino de personas.
Los ciudadanos tenemos la responsabilidad de demostrar con nuestro voto a TODA LA CLASE POLÍTICA, el poder que existe en nuestra participación
Mi twitter: @MiguelCruzG